Leyenda de terror del Baychimo

Baychimo fue el nombre dado a un barco que pertenecía a la compañía Hudson Bay, el cual se puso en circulación a principio de 1920. Su principal uso fue comercial, en el se transportaban las pieles que proporcionaban los Inuits en el norte de Canadá. Para 1931 quedó atrapado en Alaska y después de varios intentos, fue imposible liberarlo de las masas de hielo, asi que evacuaron a la tripulación. Mas tarde, el mismo clima se encargó de dejarlo ir, pero ya estaba muy dañado para seguir con su trabajo, y lo abandonaron a su suerte pensando que no sobreviviría el invierno. Asombrosamente, la embarcación permaneció a flote a lo largo de 38 años y asi pasó a formar parte de las leyendas de terror locales.

Leyenda de terror del Baychimo

La embarcación fue construida principalmente de acero en 1914, esto con la intensión de que pudiese soportar el clima ártico, ya que se utilizaba principalmente para comerciar con una tribu esquimal a cambio de pieles, labor que desempeño por mucho tiempo hasta el 1 de octubre de 1931, cuando terminó atascado en un casquete de hielo sin posibilidad de movimiento. Para fortuna de la tripulación había un poblado cerca y la mayoría de los hombres fueron ahí caminando sobre el hielo, mientras el capitán permaneció en el navío junto a 15 marineros esperando el rescate.

Ya que el invierno estaba resultando muy crudo, la navegación se vio obligada a construir un refugio cerca, esperando por la ayuda, y tuvieron que atrincherarse ahí unos meses más tarde debido a una terrible tormenta, al salir, se encontraron con la sorpresa de que el Baychimo ya no estaba, en primera instancia creyeron que se había hundido, pero días más tarde vieron la nave a 72 km del incidente inicial. Aunque la distancia parecía enorme para que una embarcación se hubiese movido por sí sola, de momento ignoraron el hecho y se dedicaron a sacar las pieles que llevaban a bordo y abandonaron nuevamente el buque pensado que en su estado de deterioro no era capaz de llegar más allá de aquel invierno.

Al paso del tiempo, el barco se vio a 300 km. Pero una vez más se negó a ser rescatado, y asi, inició su travesía, se dejaba ver en algún lugar a veces cerca, otras a la distancia, navegaba libremente rompiendo las olas y atravesando la densa niebla, pero en ninguna ocasión se dejaba guiar por las personas, cada vez que era abordado encallaba, o las aguas a su alrededor se convertían en hielo aprisionándolo de nuevo, sin embargo, apenas le abandonaban, el Baychimo volvía a navegar con todo su esplendor y fueron estas acciones las que causaron que se le diera el apodo de “El barco fantasma del Ártico”.

La última aparición se reportó en 1969, se cree que finalmente fue hundido por alguna tormenta, pero, otros tantos creen que sigue explorando las aguas del Ártico, guiado por una tripulación fantasma, que sin saber como ni cuando, lo reclamó como suyo y no dejó que volviera a manos de los vivos de ninguna forma. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *